Taller literario el baile de los niños.

Friday, December 29, 2006

Quebrantahuesos .- Por: Juan Alvarado .-


Tuesday, December 26, 2006

"TRES" Por: Gabriel Carmona .-

“ Tres” (4/ Marzo/2005)

Al despertar me sentí muy confundido. La cama apestaba a alcohol, me dolía mucho la cabeza. En ese momento me di cuenta que no estaba solo, a mi lado estaba el Felipe, y a su lado la Pancha, ambos desnudos, para mi sorpresa, yo también lo estaba. El reloj del velador marcaba las 6:30 a.m. y ya se oía el cotidiano sonido de las micros, y de los automóviles. Un nuevo día comenzaba.

Traté de encontrar mi ropa. Mis pantalones estaban en el baño, junto a los del Felipe, y los sostenes de la Pancha, no recordaba mucho, sólo imágenes y sonidos mezclados … Mi polera estaba en el living y aun no encontraba mis boxers, mis zapatillas bajo la cama, pero solo la izquierda, la derecha estaba en el balcón del departamento. El sol ya se asomaba, las bocinas ya se oían, el rocío matinal matinal había humedecido un poco mi zapatilla. Cuando volví a la pieza el Felipe ya se había despertado al parecer se sentía tan mal como yo…
Su cabello rubio estaba todo despeinado, su delgado cuerpo estaba adornado con unos cuantos “chupones”, se cubrió un poco con la sabana, me miró, sonrió, y se fue corriendo al baño, al parecer vomitó todo lo ingerido la noche anterior. “Te preparo un café?” respondió con un extraño balbuceo que traduje como un “Sí”.

La cocina estaba llena de botellas vacías, de cerveza, ron , vodka y un par de paquetes de papas fritas totalmente vacíos.
El café ya estaba listo y el Felipe ya estaba semi vestido esperando en la mesa.

- Te sientes mejor? – Le pregunté.
- Como tuna! – Añadió sonriendo.
Era la sonrisa más linda y sencilla que veía en mucho tiempo.

- Qué pasó anoche pipe? – Pregunté.
- Que no pasó querrás decir- Dijo entre carcajadas.
Mi café ya estaba frío, y yo a la vez más confundido.

- Tomamos mucho y lo pasamos muy bien.–Sonrió- Jugamos un poco, y te curaste muy rápido.
- Y por qué estábamos los tres acostados en tu cama? – Pregunté con inquietud.
- Tu que crees?

En ese instante recordé un poco más. Al parecer habíamos hecho una especie de trío, en el que la Pancha no participó mucho ( recuerdo imágenes de la Pancha durmiendo mientras nosotros…)
- Te ves más lindo sin ropa.- Agregó en un tono pícaro que preferí ignorar.
El Felipe siempre había sido el encachado del campus, en la universidad era muy introvertido, pero tenía muchos amigos, por otro lado, la Pancha siempre había sido algo así como mi amor platónico. Era alta (como de mi estatura), pelirroja y de tez muy blanca, sus ojos, grandes y seductores, a veces verdes, a veces medios amarillentos, era regia, claro que perdía todo su glamour abrazando la taza del baño.

Era una mañana muy bulliciosa para un sábado, desde el balcón se veía muy lindo el Bellas Artes, esa mañana todo se veía especial, distinto. Tomé un sorbo de mi café frío, que después de todo, no estaba tan malo.
La Pancha se había despertado, de los tres ella era la con mejor aspecto, ya estaba vestida, solo le faltaban sus zapatos de tacón. Le dio un beso muy prolongado al Pipe, luego se acercó a mí, me abrazó, y luego nos besamos.
Sus besos siempre eran distintos, aquel tenía un leve sabor a menta. Tomó su bolso-cartera, se puso sus zapatos, y su huesuda imagen desapareció por la puerta sin decir nada.

Yo ya recordaba todo, todo. Entonces me senté en el sillón blanco de cuero, donde había comenzado todo la noche anterior, se sentía cansado. Prendí un cigarro mentolado mientras el Felipe me miraba.
- Quieres uno? – Le ofrecí.
El negó con la cabeza mientras se servía otra taza de café. Busqué en mi mochila mi billetera, para ver cuanta plata me quedaba, era suficiente para llegar a donde quisiera.
- Me voy a duchar- dijo mientras se ponía de pie-, me acompañas?
- No, yo creo que me voy, tengo que estudiar lo que no estudié anoche –respondí.
Tomé mi mochila y me la puse en un hombro, apagué el cigarro, y nos acercamos de a poco, lentamente, hasta que nuestros labios se unieron, fue un beso largo, no, en realidad, fueron varios.

- Nos vemos en esta noche? –le pregunté.
- Dale, yo llamo a la Pancha, y tu al Nico, a ver si sale algo.

Tras despedirnos, salí camino al metro, que estaba muy vacío, había pocas personas, todos tenían caras de haber tenido una noche agitada, algunos dormitaban un poco, y se sobresaltaban cada vez que el metro se detenía.

Un anuncio de unos jeans me hizo recordar a la Pancha, la modelo era muy parecida, solo que la Pancha tenía el pelo más largo y liso, el metro estaba lleno de anuncios, creo que era la primera vez que lo notaba.

En mi mente revivía escenas de lo ocurrido la noche anterior, no pude evitar soltar una carcajada al darme cuenta que me bajaba en la tercera estación.


Gabriel Carmona

Neobarroco .- Por: Carolina Vega .-

El agua nacarada incita al roce a fuego
Por: Carolina Vega

Es un dolor intenso que se te cuela así, por los ojos; los brillantes ojos que miran detenidos algo redondo y esparcido en el resto del cuerpo, porque las manos son como aletas o alas de mariposas que bruscamente sacuden el mundo y es similar a matar una polilla: el polvo gris coloreando el aire entra luego por la nariz para enquistarse en los cartílagos diminutos y la carne húmeda que rodea ambas fosas.

Inhalar y exhalar suponen acciones automáticas que sin embargo movilizan varios órganos internos, fundamentales para el desarrollo de este organismo ingrato y reacio a las retribuciones de afecto.

Cuando los gatos se lengüetean las patas, ese cosquilleo caliente hace tiritar involuntariamente los párpados , porque si de vez en cuando las pupilas ajenas se dilatan, se cierra gran parte de la intemperie que cubre las sombras danzantes entre una esquina y otra de los corazones penetrados por un celofán. No obstante, los felpudos felinos no han visto a los peces de colores cuyas branquias se cierran para no ahogarse en ese mar dorado que es la sangre; y resbalan entre ellos y luchan escama contra escama superponiéndose secreta asperidad (si es que existe la palabra), como el roce y la fisura carcomida en el nadar.

Uno frente a otro, la lengua de los gatos humedece el pelaje escarlatino; que es como decir brillante o tejado o apareamiento y ese rito los perpetúa majestuosos silabando, maullando como sólo ellos saben hacerlo en aquellas noches de estrellas o vuelo de libélulas.

Aúlla cuando observan los perros la luna; es un dolor intenso que se te cuela por los huesos de las manos; esos pequeños átomos calcificados y agrupados en bloques que sostienen el lápiz y las uñas y arañan y tocan y aprietan y dejan partir; porque no existe adiós que no sea forzado y eso los peces lo saben muy bien. Es ese maldito cariño el que cierra la boca llena de llagas para no mascullat el malogrado cuerpo prestado.

No se sabe del pez hembra hasta el desove; y la filosofía acuática es muy sabia: Los espermatozoides viajan a través del hidrógeno y el oxígeno, evitando el contacto sexual. Por eso los peces no tienen nombre.

Los gatos de agosto copulan y cada hijo puede ser de distinto padre. Está científicamente comprobado que todos se engendran en bolsas diferentes que los hacen flotar hasta el término de la gestación. Los peces y gatos nadan.

Es un dolor intenso saber que los pies se arrugan en el agua; más aún cuando se naufraga en la acidez de un olvido que sube por el esófago y quema.

Sevillano carnaval. Cuando estos animales disímiles se juntan, el reflejo del agua los ciega como se oscurece un rayo en el cuerpo de la muñeca feliz y pestañea.

Sobreadjetivar los nombres aliviana la melancolía pastosa de una canción escuchada a medias; porque el tiempo no alcanza o sobra cuando la carencia se ha grabado a fuego en los muslos blancos y el dolor. Por eso se escribe y se dice que duele, aunque los peces y los gatos jamás puedan comprenderlo; aunque continúen brillando en una pileta de manotazos, pues amar ciertamente es un suicidio demasiado extraño.

Monday, December 25, 2006

Gladys Gonzalez invitada al Taller. Imagenes 02














Friday, December 22, 2006

Tengo el corazón un poco delgado Por: Nicole.-


Tengo el corazón un poco delgado
Los doctores dicen que es la edad
Que en los cuartos vacíos el corazón pierde peso
Mi corazón está delgado
Tus pestañas lo atraviesan
Está lleno de agujeros
Tus ojos se pegan a él
Lo bañan con gotitas de dulzura
Está lleno de agujeros pero me pesa
Como pasos que se hunden en la nieve
Como gemidos que se ahogan en la histeria
Como piedras que se gastan en los caminos frágiles de la soledad
Tengo el corazoncito delgado y un montón de sueños quebrajados
Medios aturdidos, medios necios, desconocidos.
Te robé sonrisas. Te robé sonrisas.
Me están pesando en algún cajón de esta alcoba tan sucia.

Sunday, December 17, 2006

Gladys Gonzalez, invitada al taller Literario.-



*********************

El sabado 09 de diciembre, la poeta Gladys Gonzalez, llego de invitada a leernos sus poemas del libro Gran Avenida (Calabaza del diablo, 2005) y sus poemas ineditos. Se hablo de recuerdos, gestos, palabras de antes, influencias literarias, y las influencias del corazon, se dijo cosas sobre Berlin, sobre la guerra, las traiciones, los malos poetas, los buenos poetas, los aburridos poetas, del baile, de las sonrisas, de los primeros años, de los ultimos años, los territorios, Gran Avenida, el taller, las nuevas voces, la noche. Las fotografias.-

La misma noche

A nadie le importó
quién se iba primero
o quién pagaba la cuenta
de estos cuatro meses
jamás beberemos
tanto como entonces
ni tendremos la sensación
de ser tan felices

teníamos el corazón tan cargado
que nos arrastrábamos
como imanes
a la misma noche
a la misma mesa
al mismo vacío
que no podíamos dejar
y nos dolía tanto

al mismo flamenco
teñido de apareamiento
que caía seco
en las sillas plásticas del bar

al mismo engaño
que jamás fue
sino el pliegue de una mirada
en dirección a la misma lejanía


al mismo espacio inconsolable
que era también
la única forma
de entrega



Doméstica

Esta primavera
he comenzado a hacer mi cama
todas las mañanas
después de levantarme

Busco domesticarme con pequeños rituales
lavar platos
pagar cuentas
hacer el desayuno
............. almuerzo
............. once
............. y cena

Busco la manera perfecta
de arreglar mi cabello
y de hacer aeróbicos
en el gimnasio

todo

para verte desde lejos
y engañarme
con que mi vida
ya no se escribe
hacia abajo
que ya no es
un verso largo
y menos un poema


Qué te puedo decir Por: Delfina Gonzalez.-


Qué te puedo decir
Por: Delfina Gonzalez.-

Delfina, qué te puedo decir
Vivo contigo y aún no te conozco…
Duermo contigo y aún no se que sueñas…
Quiero que me mires y me digas

Que me lo has dicho,
Pero yo no te he escuchado…
Quiero que me mires y me digas

Que me has abrazado,
Pero yo me he corrido…
Quiero que me tomes y me obligues,
Porque tal vez no he sabido
Que quieres que yo lo sepa.
Que necesitas que yo lo entienda.

Te prometo que nunca fue mi intensión
Dejar de amarte.

Lúlulos de virtudes.- Por: Juan Alvarado.-


Lúlulos de virtudes
Por: Juan Alvarado.-

Durante mi existencia me he dedicado
A eyacular estrellas que sin quererlo,
han ido a dar al sector de escarbadores de narices.
Allí bien alto, tomando disímiles contornos y texturas,
todo para recrear la contingencia de aquellos
que eliminan sus problemáticas sociales

Lanzando lúlulos al cielo,
cruzando el ejercicio del ideal proyectado,
se develan turgentes las demostraciones de placer
y lindura angelical

Como una lluvia de chocolate derretido
para corazones radiantes; son fluoreincandescentes
esos ósculos rechinidos en tu boca estrellada.
Hurgando lanzo, como bendiciones para el cosmos uterino,
envolvimientos infinitos: mi yo totalizador.
mi yo alma

Monday, December 11, 2006

Mi fiesta empieza a terminar Por: Leonardo Quezada


“if love would be made
out of good intentions
the world would be full of lovers…
but that´s nos the case.” .-Cecilia Pavón.

Mi fiesta empieza a terminar
pOR: Leonardo Quezada

Acá se queda tu noche
Acá se quedará esa fiesta
Que se había hecho eterna
Hasta que me preguntaste si quería bailar.
Ahí la fiesta empezó a terminar
Y yo la sentía desarmándose todos los días
Y los primeros en irse eran los mas amigos
Y nos dejaron solos

No sabían que me dejarías así de solo.

Acá la fiesta se puso tan aburrida
No me sabía ninguna canción
No había canciones como las tuyas
Estaban todos hasta tu ex novio.
(es enfermo lo sé, pero odio a tu ex novio)
y quería bailar como yo, imitaba mis pasos, se movía cerca mío.
Me estaba copian el ritual de apareamiento para llamar tu atención.

Somos como palomas picoteando tras tus migas
No cruzamos palabra, pero tenemos en común
La cara de baboso patético
Por ti.

Acá empecé a terminar mi fiesta
Acá empecé a cansarme, se nota?
Es que sin ti no veo razones para ser dulce
Y ya media fiesta ha intentado
Detener mis arrebatos violentos
Mi descontrol de golpe
Que sin querer cayó sobre tu ex novio
Lo golpeé tanto, me he vuelto tan violento sin tus canciones.

Yo creo que sabias que el amor
Es una repetición de muchas malas canciones.
Yo creo que sabias que el amor
No es nada gratis para nadie.

I think that the love is a tricky game
I think that is the same in any languaje
In any way.
If i was your cariño
No estaría crying at this parties.

Sábanas .- Por : Francisca



Las sábanas están jugando perdidas en los pies pequeños de niña miedosa que tiene mi hermana. Están dibujando su silueta al ritmo de los autos que oigo lejanos, que intenta tapar con sus ruidos de máquinas descompuestas el ladrido de los perros y la ira con que envidian la agilidad de los tiernos gatos. Como un gusano comienza a moverse y las sábanas infames se tuercen coloreando su figura expresiva del pánico que le carcome los ojos y le quema el rostro. Los segundos pasan lentos, las sábanas me suben por el cuerpo, detienen la esencia de esta imagen con sabor a naranja que se esparce y se hace parte de estas murallas aniquilando incansablemente la tragedia de estos días en que la primavera no florece. Me están cubriendo, me incitan al sueño estas curiosas color leche que quieren entrar por mi boca. El sol parece matar los sueños con sus rayos deteniéndonos en cada pedazo desamparado de sombra para tomar un respiro ingenuo que nos permita seguir viviendo. Mi sangre duerme esperando que alguna luz suave contemple la desgracia de estas mantas para avisar a las aves que estoy acá, esperando escucharlas. Las sábanas la tragan, ilusos pliegos de tela blanca moviéndose convencidos de que permitiré que la hagan parte de ellas, que le consumen la espera llena de remordimientos para hundirla en un blanco tan vacío como éste espacio. Yo no duermo por mantener silencioso el despertar de sus sueños que algún día le quitarán el miedo.

Thursday, December 07, 2006

Rescritura de Malu urriola- Por Delfina.-

“de este lado me espera la muerte,
del otro, todo o el principio de la nada.”


Libro: Nada de Malú Urriola
Por: Delfina .-

El lápiz corre frenético por las hojas mientras trato de sacar todo,
todo lo que veo y siento,
porque aquí estas paredes me lo impiden.
No digo que antes hubiera podido hacerlo.
No, porque nunca he podido, solo que ahora las veo,
por primera vez las veo, esas barreras al fin son algo que puedo sentir con mi tacto.
Y me asusto.
Aquí encerrada dentro de estas hojas blancas,
donde la locura es dejada de lado,
para que el mundo pueda continuar sin darse cuenta y pensando que no la sufren,
pero no saben que nadie la sufre.
Porque todos creerán de esta forma que aquí solamente la puedes encontrar,
que no hay nada peor…
Pero no hay nada peor
Nada peor que esa ignorancia a lo que son,
porque estamos todos locos y desquiciados.
En estos días yo he tenido el privilegio de vivir mi locura tranquila,
sin necesidad de esconderla.
Y te contare lo que aquí veo,
porque tu que vienes una vez al día, quieres saber,
y yo te lo contare.
El amanecer aquí es silencioso,
como todos,
porque los ruidos en este lugar serán palabras vacías que ni siquiera escucharás.
La luz entra siempre con cautela,
pareciera que hasta ella tuviera miedo de alumbrar algo
que debiera permanecer en la oscuridad,
de mostrar cosas que ni los que aquí estamos debiéramos ver,
porque cada uno de nosotros esta también encerrado de las otras locuras,
porque las locuras son muchas, de eso me he dado cuenta.
De eso me he enterado en las conversaciones clandestinas,
cuando nosotros nos escondemos del otro,
todos saben lo que hacemos,
pero no lo que sentimos,
creen saberlo.
Ni nosotros lo sabemos a veces,
solo tenemos conciencia que las palabras en este lugar son nuestra llave de entrada y salida.
Hay gente simpática,
y tengo que confesar que a veces me gustaría quedarme,
porque aunque mi libertad esta en receso,
de vez en cuando me siento libre de tener que pertenecer.
Las tardes son tranquilas, los horarios siguen su vuelo,
aquel que yo tengo que seguir.
Y cuando la noche cae, entonces echo de menos mis sueños.
Mi lápiz aun corre frenético,
pero ahora dibujando lo que veo,
porque el me dijo que dibujara todo,
y le haré caso.
Me siento extraña ahora,
que miro nuevamente lo real,
y mis lineas muestran algo completamente diferente…
porque a pesar de todo,
se que de este lado me espera la muerte,
del otro, todo o el principio de la nada.
Ahora ya he completado estas hojas.
Estas hojas de papel blanco que escribimos entre todas,
durante el tiempo que cada una tenga para llenar su parte…
pero yo he gastado mas de lo que debería…
pero no se preocupen,
alcanzara para todas,
porque mi tinta, se borrara con el tiempo.

Biografía de un pasar del ochenta y cinco / Por: Juan Alvarado



Biografía de un pasar del ochenta y cinco
por: Juan ALvarado

Las palomitas de maíz de aquella tarde nunca llegaron a ser saboreadas por el niño 1985.
Recuerdo que el zumbido ya había comenzado antes; al caminar por el Parque O’Higgins cuando papá exclamo:
¡Señor!, ¡Señor! Me vende cabritas.
Ya de vuelta del paseo dominical, la conversación de los grandes fluía entorno a la altísima temperatura que emborrachaba la vista y el normal desplazamiento de los seres metropolitanos.
Una vez en casa, sin previa advertencia; aquel vendaval rotundo de mis pesadillas rompió con el normal cause de las cosas. Un gran movimiento de las fauces del planeta hizo que mi santa madre me tomara en el aire y corriera hacia el patio por el angosto pasillo de la casa de Rondizoni.
Todo un viaje que no lograba descifrar. Aquel tenso desplazamiento sólo sugería el fin de todo, la oscuridad misma, el peor sueño en su máxima expresión.
Era un galope que efectuamos mamá y yo, hacia lo desconocido. Mientras en el largo camino a la vida, las palomitas de maíz que sostenía, se me escapaban una a una, como en una siembra de interrogantes y conformismos derrotados.
“En mi casa” el adobe se derretía como chocolate, al tiempo que un amago de incendio por el alcohol derramado, ponía la cuota de rojo al infierno terrestre.
En el patio ya todo daba tumbos: la ropa tendida, las plantas colgantes y los frutos de la higuera. Los pastelillos de barro hechos la noche anterior, ahora se desvanecían.
Luego de aquella interpretación tan magistral de la naturaleza, vinieron los bis; uno y otro más. La pesadilla se extendía más allá de una ensoñación mal sana.
“Mi papá me dice” que lo peor ha pasado, que hay que encender la radio a pilas y tranquilizarse. Sin embargo, el aullido de las sirenas de la noche a ciegas, insistían en que el demonio se había salido con la suya. Aplanando las cabritas y los cuerpos de algunos desaparecidos, que hasta hoy dan cuenta que algo malo había ocurrido en aquel soplo de inocencia.

Cancion .- autora: Nicole

Canción
Por: Nicole .-


Sola, sola, sola, así me voy quedando humeando tabaco, llorando canciones de otras décadas, me escondo tras una sabana llena de agujeros, conozco tu aliento lo puedo dibujar no te miento, dame tu cuerpecito en el color que quieras dame ese aliento cálido que haga desaparecer el frío de la noche, como un lustrabotas mis ojos apenas alcanzan tus pies, es hostigante esa marea de sonidos, a mí sólo tu voz me calma pero si te miro veo una boca que se mueve sin pronunciar eco alguno porque tus palabras no son para mí, pero debo ser fiel con mis palabritas que se complacen con pasearse por tus oídos aunque sepan que ni los rozan, me voy llorando canciones de otras décadas, sola, escribo sólo para enaltecer este amor que te llevo dentro, como si no doliera, se me va la cabeza de un rato para otro y en otro lugar igual te espero, escribiendo frasecitas para luego borrarlas y volver a escribirlas, hacer para deshacer y luego volver a crear, la misma mirada que no sabe bien si te vale, como un interminable ciclo de esta nostalgia tan trabajada que me estoy llevando después de soñarme tus ojos, tus ojitos que son como lucecitas didácticas de juguetes para niños y me van enseñando el recorrido que luego me niegan seguir, ¿coraje? ¡carajo!, sola, sola, sola, humeando tabaco, llorando canciones de esta década, me estremezco con el ruido de tus caderas y esa sensibilidad que no conoce más lugar que tu cuerpo, regálame tu cuerpo pintado de nota musicales que yo sabré llevar el ritmo de tus latidos, regálame tu agridulce compañía y sobretodo lo agrio que solo así sabremos reconocernos, conocernos, sernos, respirarnos, armarnos y amarnos, regálame el chillido de tu voz y la piedra que golpea el asfalto después de cada uno de tus pasos, que me voy quedando sola como el callejón más frío y tu espalda desnuda.

Tuesday, December 05, 2006

Funicular / Por: Carolina Vega .-

Funicular
Por: Carolina Vega

Leer este texto junto al track 12, de la Banda sonora de Amélie.


Ese día fuimos al zoológico y los animales estaban sonriendo. Debe haber sido por la tarde con sol y algondones de azúcar. Mi papá le regalaba manzanas rojas a la elefanta Fresia y ése es el único viaje que recuerdo junto a él siendo yo tan frágil; habiéndolo amado tanto en la arena empapada de mar. Cuando íbamos a Las Cruces, mi Lela cocinaba todo lo que a mí me gusta, y de noche sólo quedaba tentar al vértigo con los juegos itinerantes que desde lejos invitaban a los chicos a ser víctimas de las más atroces arcadas que volvían la saliva dulce. Qué decir del organillero y el lorito verde encallado arriba de su caja. Los sonidos venían a plasmarse comouna orquesta para pequeños felices y el pavimento nos acogía para no caer. No me sueltes, papá... Nuestro adiós es un golpe forzado a mi confianza en los cuentos de hadas y te sigo entre tanta gente anónima sin poder llamarte. Apenas comienzo a leer, pero tu ausencia vale más que un abecedario completo. Tu silencio incorpora mi silencio porque hasta nombrarte puede poner a los animales tristes y el funicular desciende sin mediar explicación alguna para chocar y mover las hojas de los árboles. Estas máscaras de ovejita, Heeman y Sheera resguardan la verdadera identidad. Los globos rojos se revientan por el calor, pero qué va; qué importa cuando los recuerdos no se tuercen y todo queda intacto como la sensación de un roce al mismo tiempo en que sucede. El día está amarillo y yo te quiero tanto, como al pandita o la jirafa recién nacida. Mis zapatos de charol brillan como la estrella de la mañana siguiendo a los perros vagos que juegan adivinanzas como un decibel que gritan desde el cielo; balbucir de nubes en forma de conejo o dragón o fuego. Los animales arman una fiesta en torno nuestro y la princesa con corona de cartón gira al medio de una pista donde los sueños se difuminan para alzanzarnos en este afán de decirnos nada. Ese día fuimos al zoológico y los animales no estaban sonriendo.

Monday, December 04, 2006

Todos hemos sidos golpeados por el sol / Autor: Francisca

Todos hemos sidos golpeados por el sol
FRANCISCA**

Tanto tiempo he necesitado para darme cuenta de que estoy aquí, ahogándome en mi egoísmo. Le regalo humillada al chofer mi pobre y fracasado valor escolar, camino exhausta –sin boleto-, me siento y miro los gastados asientos llenos de frases que parecen pronombres. Mi orgullo me grita, me exige que deje de lado la fragilidad de mis letras, porque escribir es una tortura. Me grita y el sol atento golpea las frentes del lado izquierdo, yo cedo el asiento a quien lo quiera, a quien lo necesite.
Todos hemos sidos golpeados por el sol, en la calle, en el corazón, ¿por qué tenemos que estar tristes? Así descubro mi ingenua felicidad, mi falsa sonrisa de un cambio que no se siente. Descubro así a mi madre en cada uno de los rostros de estos pasajeros.
Cuando la gente me pregunta por ti
les digo que estás bien, estudiando y trabajando.
La gente me pregunta por nosotros
les digo que estás bien, estudiando y trabajando.
La gente me pregunta por mí
les digo que estás bien, estudiando y trabajando.
Y es que me estoy muriendo y tú ni siquiera vas a llamar.
Estoy llena de palabras tuyas, no voy a poder besar otra vez, sé que estoy en tus oídos, y tú no te sales de mi garganta, me he puesto a pensar en hacer dieta y ver mucha televisión.
Me voy a morir aún con las zapatillas Adidas, ¿Y quién me entiende a mí?, me estoy muriendo y es normal para el resto esta sensación frustrada que intenta decir algo. Hay cabezas afuera del Municipio, inmensas filas que combaten y anhelan un poco de sol para poner en las bocas de sus familias.
Estoy envenenada de sentimientos dudosos,
Voy a aprender a tocar piano otra vez,
Me voy a cortar el pelo, voy a tirar esta ropa,
Ojalá puedas verme llorar mientras marco mi diminuta importancia en algún mal presidente que ría mientras desaparecemos y es que hay tantas funerarias esperando que vayamos a enterrar este recuerdo que ya no me deja dormir. Nadie puede juntar estas cosas, tomaron otras micros, otras personas ya dieron su apoyo. Lo más probable ahora es que desaparezca en esta máquina de color gastado, con estas frases y un corazón igual al mío, apunto de estallar. Tú allá escondido entre el blanco, atravesado por una franja verde que resume el silencio del espacio en que viajas.
Todo va tan lento, voy saltando, voy mirando todo. Acá la gente no siente, no le molesta el olor a sudor, a trabajo, no les molesta de otros pero odian sentirse igual. Los escolares buscan la fiesta de mi alma, los ancianos juntos en el mismo lugar esperan piedad, una Señora mal teñida duerme al ritmo simple de todas estas básicas melodías. Suena el timbre, mi corazón se detiene y sigo muriendo y tú sigues sin llamar. No debí regalar mi celular, quiero que sepas mi nuevo número, la dirección de la casa nueva. Aún recuerdo la calle Elisa Correa •523, ahí habían 5 vasos para el doble de personas, los otros los rompí, me equivoqué muchas veces. Una vez le eché limón a los tomates,
Mi pez se fue por el desagüe,
Mi hámster murió de pena el último invierno,
Al gato lo atropelló un camión,
Mi perro me abandonó después de enloquecer y morder a una amiga de mi mamá.
Ahora tengo un Chow-Chow con depresión, un celular del que no sé el número, un nuevo lápiz, y las mismas letras salpicadas de recuerdos alegres jugando sin agua, riendo sin luz.
Parece ser que quiero volver y no puedo porque sólo estoy muriendo, me voy por el desagüe, mis lágrimas se juntas con agua y ya nada, nada importa porque tú no vas a llamar.



Léase escuchando Hoppipolla, Sigur Rós. Cd “Takk”, Track 02.

El día de la escritura del cuerpo.- (imagenes)

***
Paro no Morir de hambre en el arte.-



C.A.D.A día + felices.-


Fragmentacion. ejercicio 01


Nuestras Propias Zonas de dolor
(a partir de la accion de arte de Diamela Eltit)